"El tiempo no se detiene jamás. El viejo ciclo se ha ido, llevándose consigo las lágrimas, los problemas, los desamores, las deudas y los obstáculos que intentaron derribarte. Pero hoy, antes de que el amanecer del nuevo comienzo expire, las puertas del destino se abren frente a tus ojos para ti.
No puedes entrar a este nuevo año con las manos vacías. Vas a entrar bajo el amparo de la Santísima Muerte de las 7 Potencias. Siete rayos de luz, siete fuerzas divinas que se unen para que este nuevo año no sea solo uno más, sino el año de tu gran victoria.
Si estás listo para que la abundancia, la salud y la protección te sigan cada día de este nuevo ciclo, quédate conmigo. No llegaste aqui por casualidad, esta es tu cita con el destino y con la Santa Muerte".
"En este momento y en esta hora sagrada, ante tu imagen majestuosa de siete colores, yo te invoco, mi Niña Blanca. Tú que reinas sobre el tiempo y el espacio, escucha el latido de mi corazón que busca tu refugio.
Santa Muerte bendita,
Madre que se ha vestido con los 7 mantos y que caminas con pasos silenciosos,
Señora del final y del principio, Madre del descanso y del renacer,
hoy me presento ante ti con el alma desnuda y el corazón cansado pero sincero.
Vengo sin máscaras, sin orgullo, sin palabras falsas.
Vengo como soy, con lo que fui, con lo que dolió, con lo que aprendí, y con lo que ya no deseo cargar.
Hoy no vengo a pedir únicamente, hoy vengo a agradecer.
Gracias, Santa Muerte,
por cada día vivido en este ciclo que termina,
por cada amanecer que me encontraste respirando,
por cada noche en que me cubriste
aunque yo no supiera que estabas ahí.
Gracias por los pasos firmes y por los tropiezos,
por las risas que sanaron mi alma cansada, y por las lágrimas que limpiaron mi espíritu.
Gracias por lo que fue luz
y gracias por lo que fue sombra,
porque ambas cosas me enseñaron a mirar más profundo.
Gracias por las pérdidas, aunque dolieron,
porque me mostraron lo que realmente importaba.
Gracias por las despedidas, por los silencios, por los cierres inesperados y por los finales necesarios.
Gracias por no concederme
todo lo que pedí,
porque ahora comprendo
que no todo lo deseado
era lo que mi alma necesitaba.
Gracias por las pruebas,
por las batallas internas,
por los miedos que enfrenté
y por los que aún no comprendo del todo.
Gracias por cada persona
que llegó a mi vida,
por las que se quedaron
y por las que se fueron.
Gracias por los amores sinceros
y por los amores que me enseñaron
a no perderme a mí mismo.
Gracias por la paciencia
que aprendí a cultivar,
por la fuerza que descubrí en mí
cuando creí no tener más.
Gracias por el cansancio,
porque me enseñó a descansar;
gracias por el dolor,
porque me enseñó a respetar mis límites.
Santa Muerte bendita,
testigo de todo lo que soy
y de todo lo que fui,
recibe hoy mi gratitud
como una ofrenda limpia,
sin reclamos,
sin rencores.
Ahora, mi Niña Blanca,
con la misma humildad con la que agradezco,
te pido que me ayudes a soltar.
Llévate de mí
todo lo que ya no debe cruzar conmigo
al nuevo ciclo que comienza.
Llévate los miedos viejos,
los que ya no me protegen
y solo me encadenan.
Llévate las culpas antiguas,
las palabras que no dije,
las decisiones que ya no puedo cambiar.
Llévate el enojo que se quedó en mi pecho,
las heridas que no cerraron bien,
los resentimientos que oscurecieron mi mirada.
Llévate el cansancio del alma,
el peso invisible que me acompañó
día tras día
sin que nadie lo notara.
Llévate las traiciones,
las decepciones,
las promesas rotas
que aún duelen cuando las recuerdo.
Llévate las noches de angustia,
los pensamientos repetidos,
la tristeza que se hizo costumbre.
Llévate los errores que cometí
cuando no sabía hacerlo mejor,
cuando actué desde el miedo
y no desde el amor.
Llévate los lazos que ya cumplieron su ciclo,
las conexiones que se volvieron carga,
las historias que ya no tienen futuro.
Santa Muerte de los siete mantos sagrados
con tu hoz sagrada
corta de mi vida
todo lo que esté seco,
todo lo que esté muerto,
todo lo que impida mi crecimiento.
Corta sin miedo,
corta sin culpa,
corta con justicia y compasión.
Permite que lo viejo se vaya
sin arrastrarme con ello.
Permite que lo que termina
termine en paz.
Permite que mi espíritu
respire de nuevo
sin el peso del pasado.
Que se vaya el año viejo
con todo lo que dolió,
con todo lo que agotó,
con todo lo que ya no vibra conmigo.
Que se vaya sin rencor,
sin reproche,
sin cadenas.
Que se vaya agradecido
por lo que me enseñó
y liberado de lo que ya no pudo dar.
Santa Madre amorosa,
haz de mí un recipiente limpio
para recibir lo nuevo.
Vacía mis manos
de lo que ya no debo sostener
para que puedan llenarse
de nuevas bendiciones.
Vacía mi mente
de pensamientos que ya no me sirven
para que nazcan ideas claras y justas.
Vacía mi corazón
de dolores antiguos
para que el amor encuentre espacio.
Que el nuevo ciclo me encuentre ligero,
con pasos firmes,
con mirada clara
y con el alma en paz.
Que lo que llegue
llegue desde la verdad.
Que lo que permanezca
sea digno de quedarse.
Que lo que se vaya
se vaya bendecido.
Santa Muerte,
guardiana de los umbrales,
camina conmigo hacia lo nuevo
sin que el pasado me ate los pies.
Protégeme en este tránsito,
cúbreme con tu manto blanco,
enséñame a confiar
en los tiempos divinos
y en los procesos necesarios.
Que mi gratitud sea sincera,
que mi despojo sea consciente,
que mi renacer sea auténtico.
Hoy cierro este ciclo
con respeto y humildad.
Hoy dejo atrás
lo que ya cumplió su misión.
Hoy doy la bienvenida
a lo nuevo
sin miedo,
sin culpa,
sin cargas innecesarias.
Santa Muerte bendita,
testigo de mi cierre
y guardiana de mi comienzo,
recibe esta oración
como un acto de amor,
de fe y de transformación.
Tu eres la Emperatriz y Señora del comienzo y el final
Por ello me encuentro postrado ante ti…
con el corazón abierto…
y el alma cansada…
pero sincera.
con humildad…
te pido que me ayudes a soltar…
Llévate de mí…
todo lo que ya no debe cruzar…
conmigo…
al nuevo ciclo…
Con tu hoz sagrada…
corta de mi vida…
lo que esté seco…
lo que esté muerto…
lo que ya no vibra conmigo…
Que el año viejo se vaya…
bendecido…
Que el nuevo llegue…
limpio…
justo…
verdadero…
Con tu Manto Negro, corta ahora mismo las cadenas de la mala suerte que me ataron este año. Que se queden en el pasado las envidias, las traiciones y las carencias. Con tu Manto Blanco, purifica mi hogar y mi alma, para que reciba el año nuevo como un libro en blanco donde solo tú escribirás bendiciones."
"Madre mía del Manto de Oro, YO decreto que en este nuevo comienzo el dinero fluya hacia mí como río hacia el mar. Que nunca falte el pan en mi mesa ni la prosperidad en mi negocio."
"Madre amorosa del manto carmesí, Tú que guardas los hilos del corazón, decreto que el amor verdadero, la lealtad y la unión familiar reinen en mi casa. Que el odio se aparte y la paz se quede."
"Madre piadosa del manto verde tejido en jade de la Sanación, decreto salud inquebrantable para mis seres queridos y para mí. Que tu energía esmeralda fortalezca mis huesos y sane mis heridas."
"Madre implacable del manto celeste, Dama de la Justicia y el Saber, dame la claridad para tomar las mejores decisiones este año. Que mi mente sea luz en medio de la oscuridad."
"Madre sabia del manto púrpura, Con tu rayo violeta, transforma todo lo negativo en positivo. Que mis miedos se conviertan en fe y mis fracasos en lecciones de éxito."
"Madre esplendorosa del manto ambar, Ayúdame a no perder el rumbo. Que mi fe sea mi escudo y tu presencia mi guía constante en cada mes que comienza."
"Madre serena del manto de plata, Abre mis caminos, Que no haya puerta que se cierre ante tu poder, y que este AÑO QUE COMIENZA sea el testimonio de tu gloria en mi vida."
"Gracias, Santísima Muerte de las 7 Potencias, por tomar mi mano y cruzar conmigo el umbral de este nuevo año. Me entrego a tu voluntad, confiando en que bajo tu protección, nada me faltará.
Santa Muerte bendita, gracias, por cerrar conmigo y por caminar a mi lado hacia lo nuevo…
YO REAFIRMO MI PACTO CONTIGO Y DOY FUERZA A ESTE DECRETO EN TU SANTO NOMBRE
"En este momento y en esta hora sagrada, ante tu imagen majestuosa de siete colores, yo te invoco, mi Niña Blanca. Tú que reinas sobre el tiempo y el espacio, escucha el latido de mi corazón que busca tu refugio.
Santa Muerte bendita,
Madre que se ha vestido con los 7 mantos y que caminas con pasos silenciosos,
Señora del final y del principio, Madre del descanso y del renacer,
hoy me presento ante ti con el alma desnuda y el corazón cansado pero sincero.
Vengo sin máscaras, sin orgullo, sin palabras falsas.
Vengo como soy, con lo que fui, con lo que dolió, con lo que aprendí, y con lo que ya no deseo cargar.
Hoy no vengo a pedir únicamente, hoy vengo a agradecer.
Gracias, Santa Muerte,
por cada día vivido en este ciclo que termina,
por cada amanecer que me encontraste respirando,
por cada noche en que me cubriste
aunque yo no supiera que estabas ahí.
Gracias por los pasos firmes y por los tropiezos,
por las risas que sanaron mi alma cansada, y por las lágrimas que limpiaron mi espíritu.
Gracias por lo que fue luz
y gracias por lo que fue sombra,
porque ambas cosas me enseñaron a mirar más profundo.
Gracias por las pérdidas, aunque dolieron,
porque me mostraron lo que realmente importaba.
Gracias por las despedidas, por los silencios, por los cierres inesperados y por los finales necesarios.
Gracias por no concederme
todo lo que pedí,
porque ahora comprendo
que no todo lo deseado
era lo que mi alma necesitaba.
Gracias por las pruebas,
por las batallas internas,
por los miedos que enfrenté
y por los que aún no comprendo del todo.
Gracias por cada persona
que llegó a mi vida,
por las que se quedaron
y por las que se fueron.
Gracias por los amores sinceros
y por los amores que me enseñaron
a no perderme a mí mismo.
Gracias por la paciencia
que aprendí a cultivar,
por la fuerza que descubrí en mí
cuando creí no tener más.
Gracias por el cansancio,
porque me enseñó a descansar;
gracias por el dolor,
porque me enseñó a respetar mis límites.
Santa Muerte bendita,
testigo de todo lo que soy
y de todo lo que fui,
recibe hoy mi gratitud
como una ofrenda limpia,
sin reclamos,
sin rencores.
Ahora, mi Niña Blanca,
con la misma humildad con la que agradezco,
te pido que me ayudes a soltar.
Llévate de mí
todo lo que ya no debe cruzar conmigo
al nuevo ciclo que comienza.
Llévate los miedos viejos,
los que ya no me protegen
y solo me encadenan.
Llévate las culpas antiguas,
las palabras que no dije,
las decisiones que ya no puedo cambiar.
Llévate el enojo que se quedó en mi pecho,
las heridas que no cerraron bien,
los resentimientos que oscurecieron mi mirada.
Llévate el cansancio del alma,
el peso invisible que me acompañó
día tras día
sin que nadie lo notara.
Llévate las traiciones,
las decepciones,
las promesas rotas
que aún duelen cuando las recuerdo.
Llévate las noches de angustia,
los pensamientos repetidos,
la tristeza que se hizo costumbre.
Llévate los errores que cometí
cuando no sabía hacerlo mejor,
cuando actué desde el miedo
y no desde el amor.
Llévate los lazos que ya cumplieron su ciclo,
las conexiones que se volvieron carga,
las historias que ya no tienen futuro.
Santa Muerte de los siete mantos sagrados
con tu hoz sagrada
corta de mi vida
todo lo que esté seco,
todo lo que esté muerto,
todo lo que impida mi crecimiento.
Corta sin miedo,
corta sin culpa,
corta con justicia y compasión.
Permite que lo viejo se vaya
sin arrastrarme con ello.
Permite que lo que termina
termine en paz.
Permite que mi espíritu
respire de nuevo
sin el peso del pasado.
Que se vaya el año viejo
con todo lo que dolió,
con todo lo que agotó,
con todo lo que ya no vibra conmigo.
Que se vaya sin rencor,
sin reproche,
sin cadenas.
Que se vaya agradecido
por lo que me enseñó
y liberado de lo que ya no pudo dar.
Santa Madre amorosa,
haz de mí un recipiente limpio
para recibir lo nuevo.
Vacía mis manos
de lo que ya no debo sostener
para que puedan llenarse
de nuevas bendiciones.
Vacía mi mente
de pensamientos que ya no me sirven
para que nazcan ideas claras y justas.
Vacía mi corazón
de dolores antiguos
para que el amor encuentre espacio.
Que el nuevo ciclo me encuentre ligero,
con pasos firmes,
con mirada clara
y con el alma en paz.
Que lo que llegue
llegue desde la verdad.
Que lo que permanezca
sea digno de quedarse.
Que lo que se vaya
se vaya bendecido.
Santa Muerte,
guardiana de los umbrales,
camina conmigo hacia lo nuevo
sin que el pasado me ate los pies.
Protégeme en este tránsito,
cúbreme con tu manto blanco,
enséñame a confiar
en los tiempos divinos
y en los procesos necesarios.
Que mi gratitud sea sincera,
que mi despojo sea consciente,
que mi renacer sea auténtico.
Hoy cierro este ciclo
con respeto y humildad.
Hoy dejo atrás
lo que ya cumplió su misión.
Hoy doy la bienvenida
a lo nuevo
sin miedo,
sin culpa,
sin cargas innecesarias.
Santa Muerte bendita,
testigo de mi cierre
y guardiana de mi comienzo,
recibe esta oración
como un acto de amor,
de fe y de transformación.
Tu eres la Emperatriz y Señora del comienzo y el final
Por ello me encuentro postrado ante ti…
con el corazón abierto…
y el alma cansada…
pero sincera.
con humildad…
te pido que me ayudes a soltar…
Llévate de mí…
todo lo que ya no debe cruzar…
conmigo…
al nuevo ciclo…
Con tu hoz sagrada…
corta de mi vida…
lo que esté seco…
lo que esté muerto…
lo que ya no vibra conmigo…
Que el año viejo se vaya…
bendecido…
Que el nuevo llegue…
limpio…
justo…
verdadero…
Con tu Manto Negro, corta ahora mismo las cadenas de la mala suerte que me ataron este año. Que se queden en el pasado las envidias, las traiciones y las carencias. Con tu Manto Blanco, purifica mi hogar y mi alma, para que reciba el año nuevo como un libro en blanco donde solo tú escribirás bendiciones."
"Madre mía del Manto de Oro, YO decreto que en este nuevo comienzo el dinero fluya hacia mí como río hacia el mar. Que nunca falte el pan en mi mesa ni la prosperidad en mi negocio."
"Madre amorosa del manto carmesí, Tú que guardas los hilos del corazón, decreto que el amor verdadero, la lealtad y la unión familiar reinen en mi casa. Que el odio se aparte y la paz se quede."
"Madre piadosa del manto verde tejido en jade de la Sanación, decreto salud inquebrantable para mis seres queridos y para mí. Que tu energía esmeralda fortalezca mis huesos y sane mis heridas."
"Madre implacable del manto celeste, Dama de la Justicia y el Saber, dame la claridad para tomar las mejores decisiones este año. Que mi mente sea luz en medio de la oscuridad."
"Madre sabia del manto púrpura, Con tu rayo violeta, transforma todo lo negativo en positivo. Que mis miedos se conviertan en fe y mis fracasos en lecciones de éxito."
"Madre esplendorosa del manto ambar, Ayúdame a no perder el rumbo. Que mi fe sea mi escudo y tu presencia mi guía constante en cada mes que comienza."
"Madre serena del manto de plata, Abre mis caminos, Que no haya puerta que se cierre ante tu poder, y que este 2026 sea el testimonio de tu gloria en mi vida."
"Gracias, Santísima Muerte de las 7 Potencias, por tomar mi mano y cruzar conmigo el umbral de este nuevo año. Me entrego a tu voluntad, confiando en que bajo tu protección, nada me faltará.
Santa Muerte bendita, gracias, por cerrar conmigo y por caminar a mi lado hacia lo nuevo…
Así sea,
así se cierre,
así se limpie,
así se renueve.
Yo sello mi alianza contigo con todas las ofrendas puestas en tu altar y el más profundo amor que mi ser puede sentir hacia ti; escucha mi plegaria y hazme testigo fiel de todo el amor que derramas siempre sobre tus hijos.
En nombre de tu eterna gloria, así sea, así esta hecho ya.
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Culto a La Santa Muerte Textos y Oraciones © 2018 by Jorge Alberto Chavarria Higareda is licensed under Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International. To view a copy of this license, visit https://creativecommons.org/licenses/by-nd/4.0/
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